jueves, 10 de noviembre de 2011

Una y no más…Santo Tomas!!

En estos tiempos de crisis que vivimos, siempre es interesante sacar nuestra faceta más artesanal, que al fin y al cabo todos tenemos (unos más oculta que otros), y tirar de imaginación para por lo menos pasar un rato divertido ¿no?

Cuando eres pequeño te crees capaz de construir cualquier cosa, da igual lo que sea o su utilidad, el caso es que eres capaz (como Barreda con el Aeropuerto de Ciudad Real… : ) ) y ya está, y si tienes que remover el Mercadona con el Carrefour o los chinos, pues se remueve y punto. Y llegados aquí ¿quién no ha hecho una vela con la cera de los quesitos babybel? Claro…ahora nos acordamos…..válgate….si, estos quesitos que prácticamente nadie se comía porque sabían a una mezcla del Caserio y cera, y que además eran extremadamente caros, eso sí, todos teníamos un perrito cerca que junto con el tocino del jamón hacía buena cuenta de ello. 




A continuación voy a detallar los escrupulosos pasos que seguíamos para la elaboración de este utensilio tan básico en la vida actual (ironía…). 

Pasos Previos: 
  • Maquinábamos la idea y buscábamos una escusa mala para convencer a mamá de que los babybel eran recomendados por cualquier médico de la tele, por ejemplo….Beltrán. 


  • 1 hora (variaba hasta ‘n’ horas) de coñazo a nuestra madre hasta que esta al final accedía. 
Preparación: 
  1. Ya en el centro comercial nos dirigíamos a por ellos sin más dilación, (a por los rojos, los morados no molaban tanto) y nada más salir de la caja nos metíamos en la boca uno, y digo meternos en la boca y no comer porque aprovechábamos el primer giro a la izquierda para depositarlo, cual lince caza una conejo, en la papelera. 
  2. Una vez teníamos el primer trozo de cera, repetíamos esta última operación varias veces, pero ya en casa. 
  3. Agrupábamos toda la cera en el interior de la palma de nuestra mano sobeteándola hasta que quedaba compacta y nuestras manos parecían las de la duquesa de alba. 
  4. Después introducíamos algo para hacer de mecha, que en nuestros primeros intentos era un palillo, luego cuando aprendíamos que no valían, usamos una mecha de verdad. 
  5. Por último, cogíamos una chapa de la coca-cola, si era posible del suelo de la calle y la pegábamos encima, para que chorrease dentro la cera (que considerados….) 


Después de esto sólo quedaba encenderla, eso era muy fácil, mechero de encender las cocinas de fuego y a dormir. A la mañana siguiente tu madre dando voces por el apaño de cocina que ha dejado la cera rebosando y pegada a la encimera (porque tú has sido listo y no la pusiste en tu cuarto……por favor) y he aquí la explicación de por qué el famoso dicho de 'Una y no más…Santo Tomas'….jaja!

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