lunes, 30 de julio de 2012

Ruta66: Día 2 (9 de Agosto) (Chicago)

"Primero voy a contar de contaros como terminamos ayer el día.

Llegamos a Atlanta sobre las 15:00 (21:00 en España), estuvimos dando una vuelta por el aeropuerto y comprando algo de picar y para a las 6:35 coger el vuelo hacia Chicago, pero antes de todo esto tuvimos que estar más de una hora en la cola de aduanas dónde unos torpes y tranquilones policías nos certificaban el correcto ingreso en el país y nos hacían una análisis biométrico y ocular, justo antes de recoger las maletas.

A Chicago llegamos sobre las 8, porque en el trayecto ganamos otra hora al reloj. Este avión era mucho peor, apelotonados en filas de 3..A la llegada a Chicago, quisieron timarnos cobrándonos 65$ por llevarnos a nuestro hotel, que estaba a unos 5 km, pero encontramos un autobús que nos dejó en la puerta del Holiday in Chicago en unos 10 minutos totalmente gratis, aunque le dimos algo de propina.

El hotel estaba situado en Cumberland Ave y el precio de la noche era de 69 dolares en habitación para dos personas con dos enormes camas individuales con doble colchón, microondas, televisión de 28 pulgadas, cafetera, frigorífico, plancha, sofá, aire acondicionado y calefacción y un gran baño, genial la verdad.

Nuestra habitación


Nuestra habitación

Como no habíamos cenado nos acercó a un restaurante cercano llamado RAM Restaurant dónde nos apretamos una enorme hamburguesa cada uno (la de Joe venía con un cuchillo clavado, porque llevaba dentro un filete de ternera...)después vino el conductor otra vez a recogernos, nos llevó al hotel a descansar porque estábamos rendidos.

Hoy nos hemos levantado sobre las 9 y el objetivo del día era ver Chicago, y vaya si lo hemos hecho. Nada más salir del hotel, buscamos la estación de tren cercana, y cuando íbamos a subir, uno de los trabajadores de la estación nos indicó que nos interesaba más comprar un abono para cualquier transporte público de Chicago, que costaba 5 dolares y nos indicó como llegar hasta el lugar dónde los vendían, un supermercado cercano llamado Dominick´s dónde desayunamos y compramos los tickets.

El Dominick´s

Después de unos 20 minutos llegamos a Chicago y nada más salir de la estación empezamos a comprobar la grandeza de los edificios, es alucinante su altura.

Primeras vistas de Chicago

Antes en la estación vimos un cartel anunciando un festival de música que se celebraba en el Grand Park llamado Lolapalooza a sí que fuimos para allá, pero al entrar nos dijeron que la entrada era de 80 dolares y como os imagináis no entramos, Tocaban grupos como Depeche mode o Artciks Monkeys entre otros.

Sin comentarios.....

Seguimos hacía el Millenium Park, el día era durísimo porque hacía una humedad del 74%, sí, no me he equivocado. Dentro del parque vimos la gran alubia, que está genial y me sorprendió bastante por su grandeza y su reflejo deformado de la ciudad, es de un material similar al aluminio, merece la pena ir a verla.

El Millenium Park

La Alubia

Yo reflejado en la alubia

Más tarde y tras descansar, cogimos el tren hasta Chinatown, que aunque no es nada del otro mundo, a mí por lo menos me gustó, salvo la cocina en la que cogían los espagueti de la olla con la mano, los removían con el tomate con la mano, y te los ponían en el plato, ¿adivináis como? Como nos debió gustar su higiene, en el siguiente bar nos compramos un helado con ojos de rata, o lo que para los demás eran unas bolas negras con sospechoso sabor viscoso y que utilizaban para escupirlas por la pajita.

Los famosos ojos de rataYo en Chinatown

Antes de comer cogimos un autobús hasta Nava Pier y estuvimos viendo la noria y el lago Michigan. Comimos dentro del Centro Comercial en un restaurante de comida rápida una ensalada, porque estábamos un poco artos la verdad.

La noria

Nada más comer bajamos andando hasta el centro otra vez y pasamos por la oficina de turismo y la Water Tower, además de pararnos en una enorme tienda de Apple llena de chinos, japoneses y resto de turistas.

En esta calle murió gente......

Habíamos caminado unos 10km y la verdad es que el cansancio ya hacía mella, así que nos subimos al tren que nos dejó en el aeropuerto para coger el coche. Allí un autobús te lleva a la Oficina de la compañía de coches que tengas contratada, en nuestro caso National. Al llegar, nos ofrecieron coger otro tipo de coche pero nosotros queríamos nuestro cañonero! Como no tenían el Chevrolet Uplander nos dieron un Dodge Grand Caravan alías “Cañonero”. Sin GPS llegamos al hotel sin problemas y nada más llegar bajamos a la piscina y nos dimos un buen baño. Después cogimos el coche otra vez y nos acercamos a por unas pizzas al centro comercial que todavía estaba abierto a las 23:45. Llegamos al hotel cenamos y nos acostamos. Esta ha sido la última noche en Chicago".

1 comentarios:

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