viernes, 9 de noviembre de 2012

Ruta66: Día 8 (15 de Agosto) (Albuquerque-Flagstaff)


Esta mañana hemos salido un poco más tarde de Albuquerque con la intención de visitar la ciudad. Pero la verdad es que después de pasar por allí no vimos mucho, porque aunque la ciudad está chula la mayoría de cosas para ver son museos lo que implica gastar dinero, así que aparte de desayunar cual ratas viles en el maletero del coche, y dar un par de vueltas en circulo al centro de visitantes, fue una visita fugaz.


Calles de Albuquerque

Nos montamos en el coche después de una reunión democrática para decidir nuestro siguiente destino, y la sabiduría de Gandalf nos llevó a partir camino de Flagstaff a través de Nuevo México y Arizona, es decir, el puto desierto, por medio de la Ruta66 pura y dura, que la verdad en algunos tramos merece mucho más la pena que la autovía.

Paramos a tomar algo en una gasolinera y un poco más tarde en un mirador indio dónde aceptaban propinas...

Kolette decidió que nuestro coche era el más idóneo para atravesar el desierto, hubiera o no camino..

Camino a Flagstaff

A eso de las 7 de la tarde llegamos a Flagstaff, y el primer objetivo fue buscar alojamiento, o sea como siempre, y tras comprobar que nos querían sacar los ojos en casi todos los sitios, acabamos en el más barato, el Howard Johnson por 27$ por cabeza.

Como el hambre apretaba, bajamos al Burger King, situado al lado del motel, dónde pudimos comprobar que las hamburguesas de aquí no tienen nada que ver con las de España. Además una de las cosas que me gustan de los lugares de comida aquí es la bebida, quiero decir, aquí no pagas un coca-cola, fanta (bueno, fanta es que no hay, suelen ser zumos de naranja o limonadas), o botellas de agua, lo que pagas es el vaso, luego tu con el te vas a los grifos y te echas de lo que quieras y las veces que quieras, mola.

Motel de Flagstaff

Joe y kolette necesitaban tabaco y la rata vile se bajó a preguntarlo a una tienda cercana, y no se le ocurrió otra coa que coger un carrito aparcado en la puerta y soltarlo, como no podía ser de otra forma colisionó con el Cañonero y le hizo un arañazo.....primera herida de guerra.

Poco más tarde nos fuimos a dormir porque hacía una rasca de mucho cuidado.

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