jueves, 15 de noviembre de 2012

Una final…de película (Parte 1)

Probablemente el partido más importante de la historia del Baloncesto enfrento a EEUU y Rusia en la final olímpica de Munich 1972. Quizás aquellos juegos son trágicamente recordados sólo por el momento más triste de la historia del deporte, la masacre del 5 de septiembre perpetrada por terroristas palestinos y que se saldó con la muerte de once atletas israelíes, cinco terroristas y un oficial de policía germano. Como se suele decir, el espectáculo debe continuar, no se detuvo por este trágico suceso, de hecho, aparte del tema que nos ocupa, también se produjo otra gran gesta olímpica, el norteamericano Mark Spitz se adjudicó siete medallas de oro. 



Pero la gesta que tratamos hoy, es la conseguida por el equipo de baloncesto ruso que logró vencer a los Estados Unidos en un partido con un final de lo más polémico. 

Por ponernos un poco en situación tanto política como deportiva, este partido llegaba en plena guerra fría entre EEUU y Rusia, era mucho más que un partido de baloncesto, era el capitalismo de EEUU contra el comunismo de la URSS, la CIA contra el KGB. Ambos países ansiaban demostrar su superioridad en cualquier ámbito y desde luego el deporte no era una excepción. 


Los EEUU venían de ganar nada menos que 63 partidos consecutivos en unos juegos olímpicos y siete medallas de oro desde que el baloncesto se considero deporte olímpico en 1936. Actualmente ya suma 13 trece oros, una plata y dos bronces, es decir, salvo en los juegos olímpicos de Moscú dónde no se presentó por diferencias con la URSS, los americanos siempre han estado en el podio. De hecho ya habían ganado a los rusos cuatro finales olímpicas antes. 

Los rusos estaban entrenados por Vladimir Kondrashin y los americanos por Henry Iba .El camino de estos últimos hasta la final, fue impresionante, aplastando a equipos como Italia por 87-61, pero este año sería distinto, los americanos romperían su inmaculada racha el 27 de agosto de 1972, en el Rudi Seldmayer Halle, situado en la Alemania del Este, no sin bastante polémica. 


Las normas de aquella época son bastante curiosas, por ejemplo, no había campo atrás, , ni 4 cuartos y los tiempos muertos no se solicitaban teniendo en cuenta la publicidad como pasa en EEUU, esto provocó que se perdieran algunos minutos de partido.

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